lunes, 5 de diciembre de 2011

Djalminha. Porque yo lo valgo

En el fútbol actual existe una especie en peligro de extinción, que es el jugador de la "calle", del "potrero", ese jugador forjado en el juego diario con la pelota desde pequeño y con un talento puro e innato para este deporte. Sin embargo, el jugar en la calle no implica el tener talento, existen jugadores tocados por esa varita mágica de la genialidad de nacimiento, y que irremediablemente, traen consigo un carácter difícil y rebelde. Este es el caso de que nuestro protagonista, Djalma Feitosa Dias "Djalminha".





Djalma no tuvo que ganarse la vida en las favelas, su padre Djalma Dias, fue central de la selección brasileña en los 60, y formaba parte de una familia adinerada. Su talento era innato y así lo demostró en Flamengo, su club de origen, llegando a debutar con el primer equipo pero como suele pasar en estos casos, tuvo que buscar minutos en Guaraní, donde pasó 3 temporadas hasta 1995, con 48 goles en 103 partidos, cifra muy considerable. Posteriormente probó suerte en Japón, en el Shimizu S-Pulse, y viendo que la experiencia no era del todo satisfactoria, regresó a Brasil para deslumbrar en Palmeiras con otros 27 tantos en 47 partidos. Lendoiro, por aquellos tiempos gran conocedor del mercado brasileño, no dudó en desembolsar 1.500 millones de pesetas para traerse a Djalma a La Coruña.

El Deportivo fue el equipo más importante de su carrera en todos los sentidos, con él consiguió la Liga, la Copa del Centenariazo, etc... Deslumbró al público de Riazor, que esperaban cada partido algún detalle, ramalazo de genio y calidad...taconazos, rabonas,penaltis a lo Panenka, controles inverosímiles, pases al hueco...un repertorio impresionante y asombroso. Posiblemente la mejor temporada de Djalma en nuestro país fue en la que el Depor se proclamó Campeón de Liga, en la que el brasileño se echó el equipo a las espaldas con 10 goles en 29 encuentros, pero su genio también salió a relucir, con expulsiones absurdas (una incluso por celebrar un gol sin camiseta) Así era Djalminha.

El declive del brasileño comenzó con la llegada de un tal Juan Carlos Valerón, otro genio con la pelota pero mucho más del agrado de Jabo Irureta, muy poco amigo de la anarquía con la que jugaba Djalma. Los minutos se redujeron considerablemente en las 2 temporadas siguientes por lo que aceptó una oferta del Austria de Viena para disputar de más minutos. Problemas físicos en Austria le hicieron tan sólo disputar 10 partidos, y en su temporada de vuelta de cesión, ya cuesta abajo física y mental, jugó 11 encuentros para despedirse de La Coruña donde a dia de hoy, sigue siendo un ídolo a la altura de mitos del Deportivismo como Bebeto, Fran o Mauro Silva.

Optó por retirarse después de probar suerte en el América de México, en el año 2005. Ahora podemos todavía disfrutar de su magia en el Deportivo de Veteranos que disputa la Liga Indoor. Como internacional en la "Seleçao" no tuvo muchas oportunidades, eclipsado por otros jugadores de clase mundial como Romario, Bebeto, Rivaldo, Ronaldo...etc (en diferentes épocas) sin embargo fue capaz de levantar la Copa América de 1997.





Las anécdotas referentes a su juego y sus técnicas de "desestabilización" de los rivales son muy variadas, desde aquel "Viva Chechenia" que le dijo a Mostovoi y Karpin en el derbi gallego (aquella mítica imagen de la colleja) a el aviso que le mandó a su amigo Flavio Conceiçao antes de la final del Centenariazo, diciéndole que les iba a aguar la fiesta a los madridistas. Pero lo que quedó realmente grabado en mente de todos fue un detalle muy feo, aquel cabezazo en un exceso de furia a su entrenador Irureta.



 

Así era y es uno de los jugadores técnicamente más dotados que han pasado por nuestra Liga, genio y figura hasta la sepultura...Djalminha...ahora deleitaros con este video publicado por Riazor.org con sus mejores momentos. Impresionante.






Adrián Gómez
@adriangb25

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