lunes, 11 de julio de 2011

Messi, perdónales porque no saben lo que hacen

Lionel Messi no vale para Argentina, ¿culpa de Messi o culpa de Argentina? Veamos los antecedentes de la historia de nunca acabar. Un niño pequeño y menudo triunfa en las categorías inferiores de Newells, pero llega un momento en el que por problemas de crecimiento necesita tratamiento a base de hormona de crecimiento. Los equipos más poderosos de Argentina no son capaces de reunir dinero para abonar el tratamiento y el niño viaja en busca del sueño que le permita llegar al fútbol europeo y que abone sus inyecciones. Con el paso del tiempo ese niño enclenque y menudo se reúne con un EQUIPO, que permite la explosión de talento puro, del que no se aprende en las canchas o potreros y comienza a tener serios problemas en casa. No tiene suficientes estanterías para colocar trofeos: 1 Mundial de Clubes, 3 Champions League, 5 Ligas, 1 Copa del Rey, 1 Bota de Oro y dos Balones de Oro de la FIFA.



Quizás es un palmarés insulso teniendo en cuenta que es un chaval de 24 años, con 8 o 9 años todavía de calidad o quizás no. En Europa es considerado como un genio, un talento descomunal, probablemente el mayor talento de la historia. Cualidad que hace todavía más grande a Cristiano Ronaldo por tener que competir tan ferozmente contra él. De Messi se ha dicho que “es Maradona todos los días”, en el campo, porque en cuanto a actitud son el ying y el yang, blanco y negro. Messi es un chico que no da titulares, de hecho suele “borrarse” de las ruedas de prensa pre-partido y siempre encuentra una vía de escape para evitar las preguntas de los periodistas, pero no le hace falta un micrófono. Él es muy simple, solo necesita un balón. Habla en el campo, cada día que le toca jugar, no importa el lugar o el partido, Leo siempre quiere jugar: finales de torneos o pachangas de solteros contra casados.
Messi en Barcelona lo tiene todo: medios que le pasan al hueco, laterales que doblan para centrar, delanteros que le abren espacios en el frente de ataque, pero sobre todo tiene a un entrenador que sabe que es lo que necesita en el campo, para potenciar las cualidades de su jugador estrella. Desde su juventud está habituado al juego de toque y elaboración “made in Barça” y por ello, es más fácil la coordinación con el resto de sus compañeros, que hay que reconocer que no son cojos (muchos de ellos campeones del mundo y de Europa).




Lamentablemente Argentina se ha convertido en la pequeña aldea que niega la evidencia, que como la aldea gala de Asterix y Obelix va contracorriente: Messi es un “pechofrio”, “no se merece el 10”, “no canta el himno”, y muchas más barbaridades. Es probable que Messi no se haga valer. No es un torete bravo como Tévez, no tiene los contactos de Kun, no ha vestido la camiseta de Boca o River, pero sabe de qué va el fútbol. Sabe que no puede solucionar los partidos partiendo desde su área, regatear a todo el equipo contrario y marcar, porque el fútbol es un deporte de EQUIPO y de momento en Argentina, aun no se les ha metido en la cabeza.
Un equipo que juega con dos medios defensivos puros y el único organizador se está convirtiendo en pichichi en propia puerta, no es una ayuda en el juego. Messi en la albiceleste tiene que bajar a recoger el balón al círculo central y avanzar hacia lo desconocido. Batista tampoco ayuda dejando en la banca a un jugador como Pastore que podría hacer las veces de Xavi en Barcelona y acumulando delanteros sin ton ni son a falta de veinte minutos en partido de Copa América. Resultado: mucho figura para un único balón o mejor dicho “próxima estación: FRACASO”. Una configuración táctica similar a la jugada en Barcelona facilitaría que Leo pudiera mostrar su talento con el 10 albiceleste, una camiseta que corresponde a Messi y no a Maradona.




No hay que olvidar como ganó Argentina sus dos mundiales con Diego: el primero gracias a la connivencia de FIFA con el régimen dictatorial existente y el último con el mayor robo de la historia del fútbol a través de la mano de Maradona. Dos trofeos que están en la vitrina, pero como diría Mourinho (gran amigo de Maradona), no están limpios.

Maradona es considerado un Dios para los argentinos, pero es un Dios de mentira o de cartón porque entre sus hazañas están: dar positivo en un Mundial, regodearse de drogar a los brasileños  en una fase final con somníferos, atropellar a periodistas, vamos el yerno ideal.
Messi tiene que luchar contra todo ello y demostrar más que el resto, pero para ellos nunca será suficiente, porque lo consideran extranjero. Lástima que no sepan apreciar eso en Argentina, porque si no tendríamos a este fenómeno en la Roja y las vitrinas en Las Rozas deberían ir ampliándose cada dos años: Euro, Mundial, Euro, Mundial,…un presupuesto a no ser que Villar se fuera de compras a IKEA a por las estanterías Billy.

Para los que tienen poca memoria recuerdo que Messi se enfrentó al Barça por querer jugar con su selección los Juegos Olímpicos, llegando al TAS el caso. El TAS dio la razón al Barcelona, pero Messi forzó para ganar la medalla de Oro en Pekín. ¿Entonces era más argentino o menos que ahora?

Solo digo una cosa, Messi hazme caso y perdónalos porque no saben lo que hacen, porque sabes que tú les vas a tener que solucionar la “papelina”. No, la papeleta, que tu eres el 10 bueno.

JHG

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